Por qué "Salvados por la campana" es la mejor serie de la historia de la televisión

A diferencia de series playeras de ínfima calidad (véase California Dreams, sin ir más lejos), Salvados por la campana ahondaba en las profundidades más trascendentes del ser humano, a través de diálogos con resonancias shakespearianas, estremecedoras interpretaciones por parte de unos grandes actores y mensajes morales dignos de un Sócrates o un San Francisco de Asís. Basta recordar ese capítulo en el que Zach Morris grababa un anuncio anti-drogas con un actor famoso para luego darse cuenta de que esta celebridad consumía hierba en sus fiestas privadas. Por supuesto, Zach rompió su amistad con el hombrecillo, en la más pura tradición de “hombre blanco ejemplifica valores morales en sociedad corrupta norteamericana”, un motivo fílmico llevado hasta el (nauseabundo) extremo en Training Day, cuando el santón de Ethan Hawke le quita la placa de policía al corrupto Denzel Washington, quien por supuesto sólo se preocupa en hacer tratos con negros e hispanos. “No mereces llevar esto”, proclama el pequeño gran hombre blanco, que además seguro que tiene la gran virtud de ser un estricto protestante.
Volviendo a Salvados por la campana, quiero analizar brevemente la trayectoria de varios de los actores que participaron en la serie. En sus biografías podemos vernos reflejados porque este grupito de jóvenes vinieron al mundo para vivir, gozar y sufrir por nosotros. Si cometieron errores, fue precisamente para hacernos ver el camino de la rectitud. Alabados sean:
- Mark-Paul Gosselaar (personaje de Zach Morris). Ligón, triunfador y, por encima de todo, rubio anglosajón (lo cachondo es que es hijo de padre holandés y madre indonesia). Después de Salvados por la campana, estuvo dando tumbos como actor de telefilmes, aunque pudo rehacerse y dejarnos perlas como Atomic Twister, película de serie b en la que un tornado amenaza con destruir una central nuclear. Sin duda, la heroica intervención de Gosselaar merece ser ya incluida en el panteón de héroes clásicos, junto a Ulises y Eneas.
- Tiffani-Amber Thiessen (Kelly Kapowski). Vulgar señorita que hacía de tía buena en la serie a pesar de las múltiples quejas de Arbusto. Para darle más belleza a la cosa, la chica era de extracción proletaria, por lo que nunca podía correrse juergas con los amigos porque, ya se sabe, tenía que comerse doble turnos en una hamburguesería de ésas con asientos amarillos. Después de la serie, no se puede decir que haya triunfado precisamente, ya que ha estado enlazando un fracaso televisivo con otro. En 1999, su novio David Strickland se suicidó después de ahorcarse con una sábana en un motel de Las Vegas.
- Mario López (AC Slater). El latino del grupo. Es decir: extrovertido y apasionado, juguetón y estúpido, y todo eso que sabemos de memoria. Se supone que era un gran practicante de lucha grecorromana (deporte con un tufo gay bastante fuerte, para qué negarlo) y nos contaban que su beca de la universidad dependía de su rendimiento deportivo, etc.
- Elizabeth Berkley (Jessica Spano). Inteligente, feminista (ergo frígida) y ambiciosa joven que soñaba con ir a Harvard, el personaje de Jessica Spano puede ser ya considerado como una de las cimas intelectuales de la teleseries noventeras. Esta vegana confesa decidió romper con su papel de gafotas nada más terminar Salvados por la campana, y no se le ocurrió mejor idea que despelotarse y ponerse a bailar sobre una barra en la tan injustamente vilipendiada Showgirls (1995). A pesar de las muchas críticas que recibió de la puritana sociedad norteamericana, la mujer siguió adelante haciendo teatro en Londres y Nueva York, y participando en La maldición del escorpión de Jade, dirigida por Woody Allen. Y qué decir de su obra maestra, Student Seduction, un espectacular telefilme en el que hace el papel de una maestra que prepara tutorías especiales para un alumno con problemas que, como gran hijoputa que es, luego la denuncia por acoso sexual. De manera totalmente injusta, Elizabeth Berkley se ve arrojada a un laberinto de injusticia que sólo puede ser comparado al absurdo trayecto que el personaje de K. sufre en El proceso de Kafka.
- Dustin Diamon (Samuel "Screech" Powers). Un tipo elegante, seductor y siempre incomprendido. En España le hicieron un doblaje vergonzoso que lo reducía a un personaje de chirigota, como hacen también al doblar con voz ridícula al hermano de Fraser. La gente se tomaba a coña todo lo que decía Screech Powers, sin darse cuenta de que una palabra suya bastaba para salvarnos. Harto de ser un marginado, en noviembre pasado se descolgó con un vídeo porno en el que se lo montaba sin pudor alguno con dos pibones (supuestamente, una novia y la dama de la novia en la noche de bodas). Y lo llamaban tonto...
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