Juegos sin fronteras: el auténtico triunfo español en Europa
Creo que no descubro nada si digo que Eurovisión es un fraude total. Lo que me sorprende es la fascinación endémica que unos cuantos millones de españoles siguen sintiendo (a estas alturas) hacia este petardo de concurso. Cada año es igual: nuestro representante (o representantes, en plural, como aquella vez que un tío de La década prodigiosa se quedó sin salir al escenario porque por ley sólo podían subir diez o doce músicos) hace el ridículo pero, al año siguiente, se sigue vendiendo el evento como si de verdad hubiera posibilidades. Vamos a ver: ¿Cuándo ha ganado España un concurso europeo? El único caso reciente que se viene a la mente es el de Eurojunior, cuando se llevó el premio esa estúpida niña llamada María Isabel (graciosa, ergo gaditana). Y es que con Eurojunior nos pasa como con la selección de fútbol: que siempre ganamos los campeonatos de Europa en categoría inferiores, pero luego esas promesas nunca ganan ningún título cuando se hacen mayorcitos.
Ya que España nunca ganará Eurovisión (demasiados países pequeños en Europa devolviéndose favores), quiero al menos ayudar a clarificar un poco la trayectoria patria en esto de los euroconcursos. Lo diré bien claro: olvidémonos de Eurojunior como mayor éxito de los últimos 40 años, desde el “La La La” de Massiel (1968). El mayor éxito de España tuvo lugar (lo recuerdo perfectamente) en el año 1990. Fue en aquel año cuando nos proclamamos vencedores del espectacular certamen paneuropeo Juegos sin fronteras, un concurso que era una especie de mezcla entre Humor amarillo y Grand Prix, sólo que con menos hostias que en Humor amarillo y sin Coral Bistuer de madrina como en Grand Prix. En la final, España estuvo representada por la ciudad de Jaca, y barrió con absoluta superioridad a sus cinco rivales: Azores (Portugal), Treviso (Italia), Toulouse (Francia), Faetano (San Marino) y Bor (Yugoslavia). Ahora miro la cosa con distancia y sólo me pregunto una cosa: qué cojones hacía un equipo de la Yugoslavia prebélica en el concurso. ¿Por qué no recoger 500.000 firmas y llevar al parlamento una proposición para otorgar una pensión vitalicia a esos héroes de Jaca, firmes guardianes de esencias carpetovetónicas?
Ya que España nunca ganará Eurovisión (demasiados países pequeños en Europa devolviéndose favores), quiero al menos ayudar a clarificar un poco la trayectoria patria en esto de los euroconcursos. Lo diré bien claro: olvidémonos de Eurojunior como mayor éxito de los últimos 40 años, desde el “La La La” de Massiel (1968). El mayor éxito de España tuvo lugar (lo recuerdo perfectamente) en el año 1990. Fue en aquel año cuando nos proclamamos vencedores del espectacular certamen paneuropeo Juegos sin fronteras, un concurso que era una especie de mezcla entre Humor amarillo y Grand Prix, sólo que con menos hostias que en Humor amarillo y sin Coral Bistuer de madrina como en Grand Prix. En la final, España estuvo representada por la ciudad de Jaca, y barrió con absoluta superioridad a sus cinco rivales: Azores (Portugal), Treviso (Italia), Toulouse (Francia), Faetano (San Marino) y Bor (Yugoslavia). Ahora miro la cosa con distancia y sólo me pregunto una cosa: qué cojones hacía un equipo de la Yugoslavia prebélica en el concurso. ¿Por qué no recoger 500.000 firmas y llevar al parlamento una proposición para otorgar una pensión vitalicia a esos héroes de Jaca, firmes guardianes de esencias carpetovetónicas?
Etiquetas: Eurovisión, Juegos sin fronteras

