miércoles, julio 12, 2006

Se llama 'Spin Off'

Spin off, lo llaman. El invento consiste en lanzar una serie televisiva con personajes de otra ya existente: Frasier, por ejemplo, salió de Cheers; en España, la olvidable serie Aída fue un spin off de 7 vidas. (Por cierto, nunca había visto un niño gay en televisión hasta que vi uno de los actores de Aída. El chico interpreta muy bien, pero qué plumaza tan precoz… A su lado, Maxim Huerta resulta más hetero que Paco Cascos).

Todo esto viene a cuento porque en un par de semanas empezarán a pasar por televisión el spin off de Sexo en Nueva York. No negaré que tengo algo de curiosidad por ver actuar en papeles principales a esa legión de personajes secundarios más planos que los zapatos de la mujer de ZP en la boda del príncipe y Letizia: los amigos homosexuales de Carrie (siempre presentados como gente frívola, no vaya a ser); el negro guaperas que trabaja como médico de los Knicks y se cepillaba a la pelirroja; y el rubio cachas que hace sentar la cabeza a Samantha, la rubia ninfómana; y alguno más que me dejo olvidado.

Lo de Sexo en Nueva York me tiene intrigado: ¿Por qué cuatro tías, que no son precisamente unas estrechas, no han encontrado pareja hasta los 38 años? Resultan que están rondando los cuarenta y todavía se ponen nerviosas cuando un hombre las llama por teléfono… ¿alguien se lo cree?
En cualquier caso, no voy a ponerme a criticar la serie, que bastante coñazo doy a Copycat cuando empiezo a rajar (a tiempo real) mientras ella intenta disfrutar cualquier episodio. Lo que sí he de reconocer es mi fascinación por la idea de soltería que se transmite. Me explico. Para un tío, estar soltero no es nada bueno de por sí. Si las mujeres son diosas, como le explica Woody Allen a su hijo en Desmontando a Harry, entonces es evidente a lo que aspiramos. No hace falta estar desesperado, desde luego, pero lo que está claro es que la soltería es percibida como un estado pasajero que, tarde o temprano, acabará. En cambio, para las chicas de Sexo en Nuevo York el no tener pareja se convierte en la mayor dedicación de su tiempo (algo normal en el caso de Carrie, que es periodista, es decir, que no sabe ejercer ningún oficio). La moraleja que transmite la serie es: “me he cepillado a 11 tíos esta semana pero no pasa nada, y aunque sigo dando tumbos a los 38 años lo importante es que visto de Chanel y salto los charcos de Manhattan con unos zapatos Manolos que me han costado 500 dólares”. Las protagonistas son cuatro chicas blancas (el que no haya ninguna de otra raza deja bien claro cuál es el público objetivo) entre las que sólo se salva mi admirada Charlotte, una buena mujer que sabe que los fracasos amorosos no se arreglan con encender un cigarrillo y exigir a las amigas forzadas muestras de compadrería.

Dejando de lado los guiones baratos de Sexo en Nueva York, creo que la mayor virtud de la serie está en su capacidad para reflejar una de las grandes diferencias entre hombres y mujeres: mientras ellas pueden entregarse plenamente a su soltería, en nuestro caso eso no funciona. Es cierto que podemos irnos con los colegas para hablar de fútbol y/o tetas mientras nos cebamos de whisky barato, pero… al mismo tiempo sabemos (aunque no lo reconozcamos) que el plan es bueno pero no suficiente.

6 Comments:

At 5:32 p. m., Anonymous sue said...

Está claro que tuviste mucha suerte de encontrar a Copycat. Igual que yo con D. No digo que ellos no tengan suerte, no. Lo digo porque, de lo que escribes se deduce que estás hecho para la vida en pareja, igual que yo y igual que mucha gente, aunque no todos. Qué sería de unos seres torpones como nosotros sin una media naranja o un medio limón.

Pero creo que la cosa es más bien al revés de lo que dices: los tíos disfrutan más de la soltería como etapa indefinida y no transitoria.

 
At 7:36 p. m., Blogger arbusto el guerrero said...

No sé, supongo que atesoras más sabiduría que yo. Pero sigo creyendo que la etapa "indefinida" de los tíos no es soltería sino simplemente una eterna niñez.

 
At 8:56 p. m., Blogger Hans said...

No estoy de acuerdo, Sue. Los tipos solteros se estructuran, a partir de cierta edad, en torno a un desastre o, en el mejor de los casos, a un cúmulo de manías y/o extravagancias. Por mucho que follen, además.
Las chicas suelen organizarse mejor: si son listas, consiguen orillar la anécdota de la sensación de fracaso vital de la que -a algunas- les ha convencido este mundo imbécil.

 
At 3:40 p. m., Blogger ATT said...

En desacuerdo con Sue y completamente de acuerdo con Hans y con Arbusto.
La aspiración a la eterna soltería de los tíos no es sino una pose. Los tios (generalizando, que es gerundio) terminan queriendo, o más bien necesitando tener una pareja a su lado (y ahí, el principal problema es que no suelen conformarse con una sola para siempre).
Algunas tías quieren pareja y otras no, pero cualquiera de los dos tipos de tías suele tener claro lo que quiere/necesita. La que dice que no quiere pareja, no la quiere y punto.
Los tíos van de que no quieren pareja, pero no es cierto. Luego son unos pesaus y unos babosos en cuanto una tía les dice que les quiere sólo para un rato.

¿Me estoy liando?

 
At 10:48 p. m., Blogger arbusto el guerrero said...

Estoy de acuerdo con Hans y Att: los tíos son solteros por necesidad, y las tías pueden llegar a serlo por elección (o al menos, ellas acaban convenciéndose de que así están mejor).

Creo que la cosa se nota bastante al analizar comportamientos grupales. Ves un grupo de tías solteras y/o divorciadas y allí están ellas, riéndose, pasándoselo bien (o aparentándolo, esa es otra historia) y soltando de vez en cuando chistes sobre la escasa inteligencia masculina. En los grupos de solteros, sobre todo a una cierta edad, la cosa no es tan bonita: son plenamente consciente de que las mejores hembras de la manada van siendo escogidas por otros machos, mientras ellos siguen sin sin cumplir su objetivo vital.

Como en todas las cosas, hay muchos matices. Pero creo que los dos polos están claros.

 
At 3:04 p. m., Blogger mari-ici said...

yo creo que todo tiene que ver con lo salida que esta una, en mi época de poco apetito sexual ( o más bien estrechez, que lo llamaba mi amante viajero), llegué a pensar que podía perfectamente prescindr de una pareja, ahora en mi preñamiento salido, da igual lo capullo que pudiera ser mi amante viajero, que se lo perdonaría todo, porq al final de sus viajes vuelve siempre a mi colchón.
Y por mucho que digamos ,a las mujeres nos gusta la monogamia, y no sería lo mismo tener que buscar quien me diera mimos y placer todos los fines de semana

 

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