viernes, julio 13, 2007

Jamones para todos

No parece que haya mucha actividad en la blogosfera en los últimos días. Supongo que la peña estará ya de vacaciones, o cargada con un montón de trabajo que hay que dejar listo antes de las citadas vacaciones…En cuanto a mí, ya estoy viviendo el último tramo de mi retiro suizo: en un par de semanas acabaré el proyecto que tenía que hacer por estas tierras y, lo que es más importante, también se me acabará el dinero que tengo para sobrevivir.

El otro día todos los periódicos se lanzaron a denunciar, como si de un Watergate ibérico se tratara, que la promotora Aifos (Marbella, caso “Malaya”, etc.) había estado sobornando durante años a políticos, abogados y demás gente en el negocio del ladrillo. Lo que me llamó verdaderamente la atención es la manera en la que nuestra amada prensa local se “escandaliza” porque una empresa regale noches de hotel y jamones a un grupo de profesionales. No hay nada que me reviente más que la hipocresía y, al menos desde mi punto de vista, todo este escandalito de los jamones no me parece más que eso: puta hipocresía. ¿Acaso no organizan las firmas farmacéuticas unos estupendos “congresos” que no sirven sino para que los médicos se peguen la vida padre durante un fin de semana? ¿Acaso no se regalan viajes a los médicos con la excusa de que van a acudir a la presentación de algún producto que, ¡oh casualidad!, luego acaban recetando aunque sea más caro que otros recomendados por la Administración? ¿No se les da a los médicos todo tipo de regalitos, tantos que luego se los tienen que quitar de encima repartiéndolos entre amigos y familiares?

Regalar un jamón a un juez o a un político es éticamente cuestionable, desde luego, pero tampoco me parece que sea una práctica muy distinta a lo que hacen las compañías farmacéuticas. No es casualidad que muchas de ellas tengan su sede en Suiza, un país que hace de la doble moral un arte.

Siguiendo con la Helvetia, desde hace unos días tengo una nueva compañera llamada Jennifer. La chica es un poco disfuncional en lo social (viniendo de un pueblo de Oklahoma qué se puede esperar) aunque poco a poco la voy convirtiendo en lo que se entiende como una persona normal (“normal” fuera de Estados Unidos, claro). Al primer día de llegar, ya le tuve que impartir la primera de mis lecciones pigmalionanas. A la hora de comer, nos sentamos a la mesa tres personas y la cazurra abrió la botella de agua, se sirvió y volvió a cerrarla, ante lo cual decidí enseñarle en qué consiste una cosa llamada “educación”: cogí (“agarré”, que diría un argentino) la botella, la abrí, serví primero a la tercera persona y después puse agua en mi vaso. Creo que se sintió un poco avergonzada pero al menos aprendió para el día siguiente. Después de comprobar sus progresos, ayer llevé a cabo la segunda etapa de su desarrollo social: la mandé ir sola al supermercado para comprar comida (como se sabe, “cocinar” y “Estados Unidos de América” son términos casi antagónicos). Como la chica es muy de horno, le sugerí comprar una pizza y le di libertad para comprar cualquier otra cosa. La niña tardó cuarenta minutos en hacer la compra y, cuando finalmente apareció, se dedicó a poner las viandas una a una sobre la mesa, llena de orgullo y felicidad. La compra, además de la pizza que yo le había sugerido, constaba de los siguientes alimentos: dos yogures de fresa, una tableta de chocolate y una bolsa de cacahuetes. Cosas de la Jenny.

5 Comments:

At 11:44 a. m., Blogger Sue said...

Grande, la Jenny.

Lo de los médicos y los jamones ahora está (en teoría) algo más controlado. La historia es que pueden hacerles regalos todo lo caros que quieran siempre que tengan una "percha" relacionada con su trabajo. Por ejemplo, les pueden regalar un jamón o dos si se supone que el medicucho va a hacer una investigación sobre la dieta mediterránea.
Les pueden llevar a un hotelazo y pagarles hasta las putas, pero siempre que no sea de cinco estrellas.
Lo que no pueden hacer ya es, como ha ocurrido, es llevarles a una presentación en Barcelona, regalarles entradas para un Barça-Madrid y celebrarlo con una mariscada. Eso canta un poco.

 
At 5:16 p. m., Blogger Quic said...

Joder, macho, si tú le tienes que dar lecciones de "normalidad" a la peña, es posible que Suiza deje de ser neutral en el próximo conflicto internacional en el que España se vea envuelta. Primicias Quic.

Ay, médicos... ¿Y los afamados cohechos de los periodistas? No te jode...

 
At 9:36 p. m., Blogger arbusto el guerrero said...

Quic: no sé por qué pero me temo que en el asunto de los cohechos periodístico hay mucho ruido y pocas nueces, aunque supongo que todo depende de la capacidad de cada cual para hacer de Relaciones Públicas. Lo de la neutralidad de Suiza puede cambiar y cambiará si me dejan un poco de tiempo. Lucharé por ello con tal de que tu primicia no se venga abajo.

Sue: tus palabras esconden un punto de ambigüedad, quizá subconsciente pero no por ello menos divertido. ¿Qué servicios son los que no pueden ser de cinco estrellas, las putas?

 
At 6:09 p. m., Blogger Gino said...

Ojo que entre los "profesionales" agasajados hay verdaderas vacas sagradas como registradores y notarios.

 
At 10:33 p. m., Blogger arbusto el guerrero said...

Gino: ¿jamones gratis? Un motivo más para ser notario. Si es que me equivoqué de carrera...

 

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